Mi hijo se cae mucho: ¿puede ser el zapato?

Es una de las preguntas que más escucho en consulta:

“Maribel, mi hijo se cae muchísimo… ¿es normal?”

Y la respuesta es: depende.

Cuando un niño está aprendiendo a caminar, es normal que pierda el equilibrio. Pero si las caídas son constantes, exageradas o el peque parece inestable… el calzado puede estar influyendo más de lo que pensamos.

Hoy quiero explicártelo de forma clara y sencilla.

¿Es normal que un niño se caiga al empezar a caminar?

Sí. Durante los primeros meses de marcha, el sistema nervioso, el equilibrio y la musculatura están todavía en desarrollo.

Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), el proceso de adquisición de la marcha es progresivo y requiere tiempo, práctica y estimulación natural.

Pero hay algo importante:
El zapato no debe interferir en ese aprendizaje.

Cómo puede influir el zapato en el equilibrio infantil

El pie del niño es flexible, con gran capacidad de adaptación y con muchos receptores sensoriales que le ayudan a percibir el suelo.

Estudios sobre biomecánica infantil (como los publicados en revistas internacionales de podología y movimiento humano) muestran que:

  • Una suela gruesa reduce la información sensorial.

  • El talón elevado (drop) altera la postura.

  • Una puntera estrecha limita el movimiento natural de los dedos.

  • La rigidez excesiva disminuye la estabilidad.

Cuando el zapato es demasiado estructurado, el niño “pierde información” del suelo y le cuesta más ajustar su equilibrio.

Es como si intentaras caminar con un bloque rígido bajo el pie.

Señales de que el zapato puede estar influyendo

Como podóloga pediátrica, te recomiendo observar si:

  • Se cae más con zapatos que descalzo.

  • Camina más seguro en casa que en la calle.

  • Tropieza con facilidad.

  • Parece rígido al caminar.

  • Arrastra los pies.

Si mejora claramente cuando está descalzo, es una pista importante.

¿Por qué descalzo caminan mejor?

Caminar descalzo favorece:

  • Mejor equilibrio
  • Mayor propiocepción (percepción del suelo)
  •  Activación muscular natural
  • Desarrollo correcto del arco plantar

El Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España recomienda que, siempre que sea posible y seguro, los niños caminen descalzos en entornos controlados.

El calzado debería imitar esa sensación, no sustituirla.

Entonces… ¿qué tipo de zapato necesita?

Un calzado respetuoso debe:

  • Tener suela fina y flexible

  • No tener drop (misma altura delante y detrás)

  • Permitir movilidad total del tobillo

  • Tener puntera ancha

  • No incluir refuerzos rígidos innecesarios

El objetivo no es “corregir” el pie, sino permitir que se desarrolle de forma natural.

Cuándo consultar

Si además de caídas frecuentes observas:

  • Asimetrías claras

  • Dolor

  • Rechazo constante a caminar

  • Retraso evidente en la marcha

Es recomendable valoración profesional.

Porque cada niño es único.

Mi recomendación como podóloga

Muchas veces, simplemente cambiando a un calzado respetuoso, los padres notan:

  • Más estabilidad
  • Menos tropiezos
  • Marcha más fluida
  • Mayor confianza al caminar

Y eso cambia mucho la tranquilidad en casa.

Recuerda:
Los primeros años son clave para el desarrollo motor.

No se trata solo de que el zapato sea bonito.
Se trata de que acompañe el crecimiento sin interferir.

Si tienes dudas sobre el calzado de tu hijo, puedes escribirme o revisar nuestra selección de modelos respetuosos revisados bajo criterio podológico en nuestra web.

Porque cada paso importa

— Maribel, Podóloga Pediátrica

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