Calzado respetuoso para bebé: de gatear a los primeros pasos
Antes de empezar a andar, el pie de un bebé no necesita un zapato que lo sujete: necesita moverse. Por eso el calzado de esta etapa tiene una función distinta a la que mucha gente imagina — proteger del frío y del suelo sin interferir en cómo el pie aprende a apoyarse.
Los modelos que encontrarás aquí cumplen los cuatro criterios que aplicamos a todo el catálogo: suela flexible que dobla por donde tiene que doblar, sin drop entre talón y puntera, puntera amplia para que los dedos se muevan, y peso ligero — sin contrafuerte rígido que bloquee el tobillo.
Hasta los dos años conviene revisar la talla cada dos o tres meses. Crecen muy rápido y el pie no avisa: un zapato que se ha quedado corto rara vez molesta lo suficiente como para que el bebé proteste. Si quieres medirlo en casa, en el blog explicamos cómo hacerlo en dos minutos con un folio y una regla.
Si dudas entre dos tallas o no sabes por dónde empezar, escríbenos: lo vemos caso por caso. También puedes leer cómo elegir el calzado de los primeros pasos.