Calzado respetuoso para niño: un pie que todavía se está formando
El pie de un niño no es el de un adulto en pequeño. Sigue formándose durante años, y el calzado que lleva a diario influye en cómo lo hace. Esa es la razón de que aquí no encuentres todos los modelos del mercado: ninguno entra en la tienda porque esté de moda.
Maribel Martínez, podóloga pediátrica, pide cada modelo y lo revisa antes de ponerlo a la venta — que la suela sea flexible y doble por donde debe, que la horma respete el ancho real del pie, que la puntera deje mover los dedos y que el material transpire. El que no pasa la revisión no llega a la web. Por eso el catálogo es más corto que el de otras tiendas.
Sobre la talla: entre los dos y los seis años conviene revisarla cada tres o cuatro meses, y a partir de ahí cada cuatro o seis. La regla práctica es que el zapato quede entre uno y 1,2 centímetros más largo que el pie. Mide siempre los dos pies, porque casi nunca son iguales.
Si quieres entender qué diferencia a este calzado del convencional, te lo contamos en qué es el calzado barefoot infantil.











