Escrito y revisado por Maribel Martínez, podóloga pediátrica · Actualizado el 15 de octubre de 2026
Cada otoño, en cuanto bajan las temperaturas, empiezan a llegar a consulta madres con la misma foto en el móvil: los dedos del pie de su hijo rojos o amoratados, hinchados, y el niño quejándose de que le pican o le queman. Casi siempre son sabañones.
Soy Maribel Martínez, podóloga pediátrica. Te explico por qué aparecen justo ahora, qué se puede hacer en casa y —esto es lo importante— qué es lo que conviene no hacer, porque hay un gesto muy habitual que los empeora.
Qué es exactamente un sabañón
Un sabañón, o perniosis, es una reacción inflamatoria de los vasos sanguíneos pequeños de la piel ante el frío húmedo. No es una congelación ni una infección. Lo que ocurre, dicho en sencillo, es que con el frío esos vasos se cierran para conservar calor y, al recalentarse de golpe, se abren de forma descontrolada y la zona se inflama.
En los pies aparecen sobre todo en los dedos, a veces en el talón o en el borde externo. Se ven como zonas rojizas o moradas, algo hinchadas, y el niño las describe como picor o escozor más que como dolor. Suelen tardar entre una y tres semanas en irse.
Por qué en otoño y no en pleno invierno
Porque la combinación que los provoca no es el frío extremo, sino el frío moderado con humedad, que es justo el tiempo de octubre y noviembre. A eso se le suman tres cosas muy de esta época:
- El calzado que se queda húmedo. Un zapato mojado por la mañana que no se seca del todo mantiene el pie frío toda la tarde.
- El cambio brusco de temperatura. Del patio frío a la clase con calefacción, varias veces al día.
- El calcetín apretado. Si comprime, dificulta la circulación justo donde más falta hace.
El gesto que casi todo el mundo hace y conviene evitar
Llegar a casa con los pies helados y ponerlos directamente sobre el radiador, bajo el agua caliente o encima de una estufa. Es lo primero que pide el cuerpo y es precisamente lo que dispara el sabañón: el recalentamiento rápido es el detonante, no el frío en sí.
Lo que funciona mejor es lo aburrido: quitar el calzado húmedo, secar bien el pie —sobre todo entre los dedos—, ponerle calcetines secos y dejar que entre en calor poco a poco, a temperatura ambiente.
Qué puedes hacer en casa
- Mantener el pie seco. Es la medida que más rinde. Calcetines de recambio en la mochila si el camino al cole es largo o llueve.
- Calcetines que abriguen sin apretar. Lana fina antes que dos de algodón: abrigan más y comprimen menos.
- Calzado que no esté justo. Un zapato apretado reduce la circulación y además impide meter un calcetín decente. Si el pie va comprimido, el frío se nota el doble.
- Hidratar la piel. Una crema emoliente a diario mantiene la barrera y reduce las grietas, que son la puerta de entrada de las complicaciones.
- No rascar. Más fácil de decir que de conseguir con un niño, pero el rascado es lo que convierte un sabañón en una herida.
Cuándo conviene que lo vea un profesional
Los sabañones suelen resolverse solos, pero hay situaciones en las que no me quedaría esperando:
- Si aparecen ampollas, grietas o la piel se abre.
- Si hay dolor intenso, y no solo picor.
- Si la zona se pone caliente, supura o el niño tiene fiebre: puede haberse sobreinfectado.
- Si se repiten temporada tras temporada o duran más de tres o cuatro semanas.
- Si aparecen con frío leve o fuera de temporada.
Esto último importa: unos sabañones muy recurrentes o que aparecen sin un frío que los justifique merecen una valoración más amplia, porque a veces hay algo de base detrás. No para alarmarse, sí para mirarlo.
Este artículo es información general y no sustituye a una consulta. Si tienes dudas sobre el pie de tu hijo, que lo vea un profesional.
Lo que yo haría esta semana
Mira con qué calzado sale tu hijo de casa por la mañana y tócalo por dentro cuando vuelve. Si está húmedo, ahí tienes la mitad del problema. Un segundo par para alternar días resuelve más sabañones que cualquier crema.
Y si el calzado le va justo, cámbialo antes de que llegue el frío de verdad. Puedes ver lo que tengo revisado para esta época en botas de agua y en el resto de la tienda, o escribirme por la asesoría de calzado y lo vemos juntas.
Preguntas frecuentes
¿Los sabañones son contagiosos?
No. Son una reacción de la piel al frío húmedo, no una infección. Otra cosa es que, si se abren y se infectan, esa infección sí requiera tratamiento.
¿Se pueden prevenir?
En buena medida sí: pie seco, calzado que no comprima, calcetines que abriguen sin apretar y nada de recalentar de golpe. En niños que los pasan todos los años, empezar con esas medidas antes de que aparezcan marca la diferencia.
¿Sirven las cremas de farmacia para sabañones?
Hay productos que alivian el picor, pero no esperes que acorten mucho el proceso. Lo que de verdad cambia el curso es evitar el frío húmedo y el recalentamiento brusco. Antes de aplicar nada en la piel de un niño, consúltalo.
¿Puede ser otra cosa parecida?
Sí. Hay lesiones en los dedos que se confunden con sabañones y no lo son. Si no mejora en dos o tres semanas o tiene mala pinta, que lo vea alguien.
Maribel Martínez Calderón
Podóloga pediátrica · Colegiada nº 1974
Podiabel · Las Cabezas de San Juan (Sevilla)

Podóloga pediátrica · Fundadora de Podiabel
Nº de colegiada: 1974 — Colegio Oficial de Podólogos de Andalucía
Podóloga pediátrica en Sevilla y fundadora de Podiabel. Especializada en el desarrollo del pie infantil y en la elección de calzado respetuoso para cada etapa de crecimiento. Conoce a Maribel.