Botas de agua respetuosas: para el charco, sin renunciar a la horma ancha
La bota de agua es, de todo el calzado infantil, la que peor suele estar hecha. La katiuska clásica es rígida de arriba abajo, estrecha de puntera y tan pesada que el peque arrastra el pie en vez de levantarlo. Y como se usa para días de lluvia, muchas veces se compra dos tallas más grande «para que dure», con lo que el pie va nadando dentro justo cuando el suelo más resbala.
Lo que compruebo antes de que una bota de agua entre aquí
Que doble por donde dobla el pie, en la zona de los dedos, no por la mitad.Que la puntera sea ancha, para que los dedos tengan sitio incluso con calcetín de invierno.Que la caña acompañe al tobillo en vez de inmovilizarlo.Que agarre en mojado, que es donde de verdad se resbala.Que pese poco: una bota pesada cansa en diez minutos y acaba sin usarse.
¿Qué talla pido? Mide el pie descalzo, del talón al dedo más largo, y súmale entre 10 y 15 mm. No compres de más pensando en el año que viene: una bota grande resbala por dentro y el pie va agarrándose con los dedos todo el rato.
Soy Maribel Martínez, podóloga pediátrica. Ninguna bota de agua llega a esta página sin que la haya revisado antes.

